Por Ariel Bogdanov
Ana Paula Buljubasich atraviesa un verano bisagra. En Villa Carlos Paz, se luce en la comedia “Cortocircuito” junto a Pedro Alfonso, Yayo Guridi y Julieta Poggio, mientras sostiene desde el escenario un proceso íntimo marcado por la reciente muerte de su madre, la reconocida conductora Anita Buljubasich. Entre risas, aplausos y funciones a sala llena, el teatro se convirtió en refugio y motor emocional.
Instalada en Argentina desde hace seis años, la actriz construyó una carrera ascendente que incluye trabajos en Netflix, temporadas en calle Corrientes y un papel de alto impacto en “En el barro”, el spin-off de El Marginal. Este verano, decidió rechazar una propuesta internacional para priorizar la experiencia teatral y el vínculo con el público cordobés.
Carlos Paz, una asignatura pendiente
La llegada a la villa serrana fue una elección consciente. Buljubasich declinó sumarse a MasterChef Celebrity Colombia para incorporarse a la comedia producida por Pedro Alfonso y Federico Hoppe, cumpliendo así un objetivo personal largamente postergado.
En “Cortocircuito”, interpreta a un robot, un personaje que exige precisión física, control corporal y rigor técnico. La actriz combina acentos, texto, canto y una gestualidad mecánica que no admite improvisaciones, en una apuesta que la desafía desde lo artístico y la posiciona dentro del elenco que lidera la taquilla de la temporada.
El duelo detrás de escena
Esta es la primera temporada sin su madre. El trabajo, lejos de ser una distracción, funciona como sostén emocional. La actriz transita el duelo acompañada por un elenco que destaca por su empatía, contención y respeto por los tiempos personales.
El teatro aparece así como un espacio donde el dolor se transforma en energía creativa. Cada función es una forma de homenaje: hacer reír como gesto de amor, como legado invisible, como presencia que sigue acompañando desde otro plano.
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