–Adelantanos un poco… ¿Qué objetivos tenés a corto/largo plazo para las diferentes marcas? ¿Pensás expandirte a otros países?

–El objetivo siempre es crecer, pero sobre todo mejorar. Creo que el crecimiento si no está acompañado de mejoras, es en vano. Antes de pensar en seguir expandiendo, el objetivo es mejorar en todos los aspectos posibles para brindar, más que un producto, una experiencia de compra. Otro de los objetivos que tengo, no menos importante, es que las marcas se consoliden como sinónimos de una experiencia de compra excelsa. ¿Por qué estar en un negocio y no dar lo mejor de nosotros? Porque es un desafío personal que tengo, creo en el potencial de cada una de las marcas y en la capacidad del personal que trabaja codo a codo para sacarlas adelante y posicionarlas en el mercado.

La idea es armar un grupo de marcas donde entre una y otra se puedan retroalimentar. Quiero lograr un universo donde cada una de ellas pueda ofrecer más de un producto y que cada una tenga su identidad. Es ir más allá de una transformación. La ropa tiene una vida corta si no puede reinventarse. En la moda, estar muchos años puede ser un arma de doble filo. Por eso, estoy muy encima en el día a día, aunque me lleve tiempo.

–En lo personal, ¿ya te sentís argentino? ¿Extrañas tus raíces? ¿Cómo lo vivís?

–Como te decía antes, estoy muy cómodo en Argentina y tengo un amor incondicional por este país. Tenemos más de 350 personas en nómina más la gente que trabaja indirectamente con nosotros. Intento dar mi grano de arena contribuyendo a cuidar a las personas que trabajan conmigo. Pero no puedo obviar mis inicios, ese ADN no se pierde y de alterarse, es intentando el equilibrio de lo positivo de las culturas.

Sí, intento viajar seguido a Corea, visitar familiares y amigos, además tengo costumbres algo anglosajonas por estar conectado culturalmente con Los Ángeles, que creo que es otra hermosa ciudad para vivir, así como lo es Buenos Aires.

12 noviembre, 2020 | 16:16 hs. | Candelaria Lanzaco