Luego de 15 años de relación, Mauricio Macri y Juliana Awada habrían decidido poner fin a su matrimonio. Según versiones coincidentes en el entorno de la expareja, la determinación se habría tomado antes de las fiestas, aunque ambos optaron por atravesar ese tramo del año juntos y mantener el proceso en estricta privacidad.
La separación habría sido el resultado de una evaluación prolongada, iniciada tras una crisis que se manifestó a mediados de 2024. Desde entonces, Macri y Awada habrían elegido manejar la situación con bajo perfil, evitando declaraciones públicas y exposiciones mediáticas innecesarias.
Señales de distanciamiento y silencio público
Durante los últimos meses, distintos indicios alimentaron las versiones de un distanciamiento. La ausencia de apariciones conjuntas en redes sociales, sumada a viajes realizados por separado, llamó la atención en el ámbito mediático. Allegados a la pareja señalaron que la relación atravesaba una etapa de redefinición, aunque sin confirmaciones oficiales.
Por el momento, ninguno de los dos realizó declaraciones públicas sobre la situación. En las próximas horas, Mauricio Macri tendría previsto viajar a Europa, mientras que Juliana Awada continuaría sus vacaciones en Punta del Este junto a su familia.
Una historia personal y política compartida
Macri y Awada se conocieron cuando ambos ya tenían historias familiares previas. El expresidente había estado casado con Ivonne Bordeu, con quien tuvo tres hijos, y luego con Isabel Menditeguy. Awada, por su parte, había estado casada con Gustavo Capello y fue pareja de Bruno Laurent Barbier, padre de su hija mayor, Valentina.
El 16 de noviembre de 2010, cuando Macri era jefe de Gobierno porteño, contrajeron matrimonio civil en Costa Salguero. Días después celebraron su casamiento religioso en una estancia de Tandil. En octubre de 2011 nació Antonia, la única hija en común.
Durante los años en que Macri fue presidente (2015–2019), Awada construyó un perfil propio como primera dama, con fuerte presencia en la agenda cultural y social, consolidando una imagen cuidada y de alto impacto público.
Según versiones cercanas, la separación habría sido consensuada y tomada tras un año de reflexión, con el objetivo de preservar el vínculo familiar y transitar el proceso “con respeto y cuidado mutuo”, especialmente por su hija. El cierre de la relación marca el final de una de las parejas más emblemáticas de la política argentina reciente, donde vida privada, poder y construcción de imagen convivieron durante más de una década.
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