El escritor, guionista y director Jorge Zuhair Jury murió este domingo a los 89 años. La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores.
Nacido en Luján de Cuyo, Mendoza, en 1937, Jury desarrolló una extensa trayectoria vinculada con el cine y la literatura argentina. Su nombre quedó especialmente asociado a la obra de su hermano, Leonardo Favio, con quien conformó una de las sociedades creativas más reconocidas del cine nacional.
Su escritura estuvo detrás de historias y guiones que se transformaron en clásicos, entre ellos El dependiente, Juan Moreira, Gatica, el Mono y El romance del Aniceto y la Francisca.
También compartió con Favio la creación de películas como Crónica de un niño solo, Nazareno Cruz y el lobo y Soñar, soñar.
Jorge Zuhair Jury y Leonardo Favio, una sociedad creativa
La relación entre los hermanos excedió el vínculo familiar. Compartieron una sensibilidad artística construida desde la infancia y una manera de observar personajes, ambientes y conflictos que después trasladaron a la literatura y al cine.
Jury describió alguna vez esa particular conexión entre ambos: “No teníamos una relación de dos. Éramos uno. No había necesidad de hablar para entendernos”.
Esa cercanía también se manifestaba en el trabajo sobre los personajes y los guiones. Según recordaba el escritor, eran pocas las ocasiones en las que necesitaban discutir el tratamiento de una historia.
“Jamás discutíamos por un guion. Compartíamos la mirada porque nos criamos en las mismas conmociones. Él engrandecía mis historias”, explicaba.
La calle y la observación de la vida cotidiana fueron, además, una fuente decisiva para ambos. “Con mi hermano aprendíamos más en la calle, mirando”, recordaba Jury al hablar sobre sus primeros años y su llegada a Buenos Aires.
El escritor detrás de algunos clásicos del cine argentino
La influencia de Jury en la filmografía de Favio fue determinante. Sus relatos, personajes y guiones contribuyeron a construir un universo cinematográfico marcado por los sectores populares, los márgenes y personajes atravesados por el amor, la violencia, la injusticia y la búsqueda de dignidad.
Su admiración por su hermano también quedó expresada en numerosas oportunidades. Jury definía a Favio como uno de aquellos hombres destinados a convertirse en referentes y creadores de nuevos lenguajes.
Pero su producción artística no se limitó a esa sociedad creativa.
Jury desarrolló una extensa obra literaria y publicó títulos como El dependiente y otros cuentos, Había una vez un General, Yo vengo de ahí y El glorioso velorio de la Juana Pájaro. También escribió los guiones de Natasha y de la versión animada de Martín Fierro.
Su carrera como director
Jorge Zuhair Jury también construyó una trayectoria propia detrás de cámara.
Debutó como director en 1978 con El fantástico mundo de la María Montiel. Más tarde realizó largometrajes como La mayoría silenciada, El largo viaje de Nahuel Pan, Doña Ana, Tobi y el libro mágico y El piano mudo.
Su concepción del cine estuvo atravesada por una mirada artística que rechazaba reducirlo a una mercancía o a una simple forma de entretenimiento.
Esa posición acompañó una obra desarrollada entre la literatura y la pantalla, pero siempre ligada a una particular observación de la vida popular argentina.
El legado de Jorge Zuhair Jury
Con la muerte de Jury desaparece uno de los nombres estrechamente ligados a una etapa fundamental del cine argentino.
Su obra quedó inevitablemente unida a la de Leonardo Favio, pero también construyó una identidad propia como escritor, guionista y realizador.
Las historias que escribió y llevó al cine forman parte de un legado que permanece en algunas de las películas más recordadas de la cinematografía nacional.






