NAVIDAD SOLIDARIA

Candelaria Lanzaco

Todo, hasta el más pequeño granito de arena suma si podemos arrancarle una sonrisa
a otro ser humano. Y cada fin de año las Fiestas se vuelven una excusa perfecta para
acercarse, colaborar, extender una mano y ayudar.

Por Guillermina Delupi

Todo suma. Siempre. Hasta lo que creemos más insignificante. Un plato de comida, un
juguete, una bebida que calme la sed, hacen la diferencia. Y llega esta época del año y pese al agobiante calor que empieza a sentirse en la ciudad, el espíritu navideño también comienza a respirarse como una gran bocanada de aire fresco. Entonces, algo mágico sucede: algo dentro de nosotros se moviliza, cambia, nos sensibilizamos frente a esa otredad que la vorágine del día a día logra invisibilizar la mayoría de las veces, pero que siempre está ahí, latente. Y entonces, nos predisponemos a ayudar.

Recolectar, organizar, repartir, para algunos es moneda corriente; cosa de todos los
años (y hasta de todo el año). Para otros, la oportunidad para compartir con los que
menos tienen en un festejo tan tradicional como la vida misma.

Nuestro granito de arena: contarte cómo se están organizando algunas actividades
para aquellas personas que están solas, que tienen bajos recursos y que necesitan de
nuestra solidaridad. Y también mostrarte de qué manera podemos sumarnos a estas
actividades desinteresadas y altruistas, que se llevarán adelante durante las fiestas de
fin de año.

De la tradicional cena de Nochebuena en la Iglesia del Carmen y la Navidad en el Hogar
del Padre La Mónaca, a las Reinas Magas que cada 6 de enero le roban una sonrisa a
los chicos más carenciados.

Nochebuena: una cena en compañía

Desde hace ya 33 años, la Nochebuena para solos y solas es una tradición en la Iglesia
del Carmen. Lo que comenzó allá por 1984 en el patio cerrado del convento, con cuatro mesas en las que se servía una comida a los más necesitados y a aquellas personas que estaban solas, luego se mudó a un playón a la vuelta de la parroquia, para terminar asentándose en las instalaciones del Colegio Nuestra Señora del Huerto (Belgrano 269) que hoy se prepara para un nuevo festejo que sigue creciendo con el correr de los años.

“Como todos los años, ya hemos comenzado con la preparación de lo que será esta Nochebuena, que cada vez es más convocante. Cada año aumenta en unas 100 o 200 personas. Muchas veces pasamos de los 1.000 comensales en estas reuniones”, explica el padre Francisco Jaramillo. Así, esta historia que comenzó hace tres décadas de la mano del padre Atanasio, un sacerdote español radicado en Córdoba, va por su tercer año realizándose en el Colegio Nuestra Señora del Huerto: “Es aquí cerquita nuestro y tiene lugar para hacerlo. Porque el problema de esto es la lluvia. Hace unos años vino una lluvia impresionante y tuvimos que desarmar todo lo que habíamos armado al descubierto. Fue una lluvia torrencial”, rememora el padre Jaramillo.

Asimismo rescata la experiencia que este evento significa: “Realmente es una
experiencia muy linda en la que todas las condiciones sociales se unen, ahí no hay
clase alta, ni baja, ni gente de la calle, ni un estilo ni otro, sino que toda clase de
personas vienen y comparten y entonces desaparecen las clases sociales. Es una
celebración muy interesante a la que hace dos años también nos viene acompañando
el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñañez”, relata.

Si bien esta celebración es religiosa, el sacerdote señala la importancia del aspecto
social que tiene y el ambiente de alegría que se crea. Los asistentes se anotan en la
portería de la Iglesia desde el primero de diciembre pero desde la organización saben
que tienen que contar la gente que aparece esa noche, espontáneamente.
Recién empezando con las donaciones, toda la colaboración viene de la gente y de
empresas como Pritty y Coca Cola, que donan las bebidas. “Hay gente que trae
gaseosas, alguna que otra sidra, garrapiñadas, sandwiches, empanadas; también se
sirve un plato de pollo con papas calientes, y lo más lindo de estas Navidades, no es
solo la mesa del 24 a la noche sino que todo lo que queda (pan dulce, gaseosas, etc.)
se reparte entre los 15 comedores que hay en Córdoba y zonas aledañas. Es decir que
el 28 ya no queda nada acá, todo se lo han llevado. Y para esos comedores es
importante, porque son días que no tienen tanta ayuda”, sostiene entusiasmado
Jaramillo.

La otra cara de la moneda tiene que ver con ‘Los servidores’ que esa noche se suman a
la velada. “Los servidores suelen ser abogados, ingenieros, médicos, gente de distintas
profesiones que se anotan para venir a servir ellos mismos la comida de esa noche.
Son como doscientos. Esta es una fiesta que ya no es nuestra, sino de toda la ciudad”,
sostiene.

Niños y ancianos juntos en Navidad

Bien conocida es la labor que el padre Mariano Oberlín realiza cotidianamente en los
barrios Maldonado y Müller. Distinguido hace dos años como ‘Cordobés del año’, el
párroco lleva adelante también la tarea de organizar las fiestas de fin de año con
algunos de los chicos más carenciados. “Hasta hace dos años festejábamos la Navidad
con los ancianos del Hogar del Padre La Mónaca, pero claro, antes teníamos una sola
casita para chicos con poquitos chicos viviendo ahí y la mayoría se iba para las fiestas a
pasarla con la familia. El año pasado logramos tener la segunda casa y a lo largo de
este año se abrieron cinco más, así que ahora tenemos siete. La Navidad pasada
vinimos con los chicos que no tienen familia a celebrar juntos acá en el Hogar de
Ancianos y este año estamos viendo si lo vamos a pasar con ellos en función de
cuántos de los chicos de estas siete casas se queden acá. Además, como los viejitos
cenan muy temprano, lo que solemos hacer es cenar con los chicos y nos vamos
después a brindar con ellos”, cuenta Oberlín.

En efecto, el sacerdote recuerda que el primer año tuvieron la idea de hacer una
Navidad más solidaria, pero sucedió que en general siempre se terminaban
acomodando con algún pariente o con amigos. “En general la gente acá tiene dónde
pasarla, lo que no siempre tiene es con qué, la gran dificultad es esa. Nosotros con

Cáritas solemos hacer un bolsón de Navidad que se entrega desde hace muchos años.
Pero ahora, con el Hogar de Ancianos y los chicos estamos haciendo también esta
celebración”.

Si bien tienen la cena asegurada por parte de una fundación que les da de cenar todos
los días, incluidos el 24 y el 31, para la Nochebuena están recolectando comida para la
mesa dulce: “Lo que siempre nos viene muy bien es todo lo que sea para la mesa dulce
–menos alcohol, que no tomamos–, el resto, todo siempre viene bien. Por ahí, para
brindar con los viejitos, ponemos una sidra sin alcohol. Pero más por tradición que por
otra cosa”, sostiene el párroco que aunque tiene su propia familia, este año pasará
ambas fiestas con los chicos y los ancianos.

Reinas Magas

Párrafo aparte merecen estas Reinas Magas, que cada 6 de enero se calzan los
disfraces y salen a repartir juguetes a los niños de más escasos recursos.
Las Omas, es una asociación sin fines de lucro que trabaja en Camino Chacra de la
Merced Km 6 y ½, en la ciudad de Córdoba, y nuclea a mujeres que ayudan a otras
mujeres a mejorar su calidad de vida y la de su entorno a través de la capacitación y la
contención.

En su invitación a colaborar piden un juguete nuevo o usado en muy buen estado.
“Queremos repetir lo que venimos haciendo desde hace ya de dos años, nos
disfrazamos de Reinas Magas y repartimos juguetes a más de 200 niños y niñas. La
felicidad y sorpresa de ellos te aseguro que no tiene precio. Este año son más de 300
los chicos, pero sabemos que con la ayuda de la gente todo es posible”, remarcan.


¿Cómo ayudar?
Asociación Civil Las Omas: Están recolectando juguetes (“nuevos, dentro de lo
posible”, remarcan) en la calle Jujuy 80. También pueden contactarse con
Sandra Ceballos, de la Asociación, al: (351) 6330102 – (351) 6522510.

Iglesia Nuestra Señora del Carmen: Las donaciones se reciben en Figueroa
Alcorta 160; en la puerta de la entrada del convento hay una persona que
recibe las colaboraciones y anota a quienes se ofrecen como ‘servidores’. La
secretaría funciona de 10 a 13 y de 17 a 21, horarios en los que hay una
persona atendiendo al público.

Parroquia Crucifixión del Señor: Llegarse hasta la parroquia para hacer las
donaciones es lo ideal, hay gente las 24 horas. La secretaría atiende de martes
a viernes de 16.30 a 18.30. La dirección: Pasaje Antonio Berutti 3698 (Barrio
Müller). Teléfono: (351) 4558044.


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