Pandemia de por medio, tu cotidianidad se vio alterada de un día para otro. ¿Cómo te reinventaste? ¿Fue difícil el cambio? ¿Cómo viviste estos meses?

Todo cambió de un día para el otro. Mi vida cambió tanto estos meses. Pasé por todas las etapas: desesperación por el encierro, aceptar la realidad, miedo, tristeza, esperanza, felicidad y amor. El cambio fue difícil y reinventarme más. De repente, tenía una cuenta de periodismo de viajes y no podía viajar. Una locura. Pero no solamente eso, mi comunidad crecía cada vez más y me sentía en la obligación (muchas veces sin fuerzas) de seguir como sea. La información que intentaba dar siempre era positiva, porque para malas noticias ya estaba el televisor y los diarios. Yo no viajaba pero lo hacía mi mamá y mi hermana, después seguidoras que jugaban a ser mis corresponsales. Mi cuenta se volvió un espacio que lo hacíamos entre todos, donde lo importante era la información en tiempo real de esta pandemia. También, di workshops de Redes Sociales, creé una cápsula de cuadros de mapas junto a @deviajeaccesorios. Y ahora, de a poco, volviendo a la normalidad, recorriendo Córdoba. Mi conclusión de esta pandemia es que “Todo pasa, con el tiempo todo pasa”.

 

 

Entre viajes y viajes has vivido experiencias alucinantes, ¿cuál es la que más recordás y más disfrutaste?

La India, me fui siendo una persona y volví convertida en otra, ese país te sacude y te devuelve con el corazón en la mano. Fue un antes y un después. Empezás a valorar otras cosas, no superficiales. Cuando vi el Taj Mahal me acuerdo que me quedé en shock, pero shock total. Era un óleo sobre lienzo en un cielo celeste despejado. En Sudáfrica, hacer un safari entre animales salvajes y verlos en su hábitat natural fue alucinante. Leones en versión enorme con su melena al sol a dos metros de nosotros. Mi intercambio a Nueva York, lo recuerdo como si fuera ayer, en 2007, lejos de casa, con compañeros del colegio y viviendo en casa de norteamericanos. Cada viaje me permite descubrir una parte mía que tenía escondida y cada viaje es una experiencia en sí que me recuerda que la mejor inversión es viajar.

Si le tuvieras que dar un consejo a jóvenes viajeros, ¿qué les aconsejarias? ¿Y para los que quieren viajar solos?

Que se animen, que lo único que no nos permite avanzar a veces es el propio miedo que inventamos nosotros mismos en nuestra cabeza. Yo le tengo pánico a la turbulencia, pero tengo que atravesar ese miedo para llegar a destino y cuando llego me digo “valió totalmente la pena”. Solos, en familia, en pareja, con amigos, lejos, cerca, hoteles de lujo, hostels, departamentos alquilados, playa, montaña, nacional, internacional, como sea y donde sea, pero viajen. Moverse y conocer diferentes culturas y lugares es bueno para la mente y el alma. Salir de la burbuja para volver con otras ideas. Y para los que viajan solos, lo mismo que digo siempre, nunca viajamos solos, siempre nos vamos a tener a nosotros mismos y eso ya es un montón.

8 diciembre, 2020 | 17:08 hs. | Revista OCIO