Paula Chaves volvió a confirmar su lugar como una de las referentes de estilo de la escena local. Antes de aparecer en la pantalla de Telefe, la modelo adelantó en sus redes sociales el look elegido para participar de PH, Podemos Hablar, el programa conducido por Andy Kusnetzoff.
La propuesta combinó dos universos aparentemente opuestos: la sensualidad relajada de un vestido inspirado en la lencería y la rigidez característica de la indumentaria militar. El resultado fue un conjunto monocromático en tono marfil, sofisticado y moderno, que rápidamente generó elogios entre sus seguidores.
El regreso del minivestido lencero
La pieza central del estilismo fue un minivestido lencero confeccionado en un género satinado. El diseño se destacó por su caída liviana y las terminaciones de encaje en el ruedo, detalles que reforzaron su impronta delicada y femenina.
Este tipo de vestido tuvo su gran momento durante la década de 1990, cuando las prendas inspiradas en la ropa interior abandonaron el ámbito privado para convertirse en protagonistas de pasarelas, alfombras rojas y producciones de moda. Su estética minimalista y su versatilidad permitieron que regresara en distintas temporadas.

En el look de Chaves, el minivestido aportó frescura y movimiento, además de funcionar como contrapunto de la prenda más estructurada del conjunto.
Una chaqueta napoleónica como protagonista
Sobre el vestido, Paula Chaves llevó una chaqueta napoleónica también en color marfil. El diseño incorporó una silueta marcada, hombreras y filas de botones metálicos dorados, elementos asociados con los uniformes militares del siglo XIX.
Las prendas de inspiración castrense reaparecen periódicamente en las colecciones internacionales por su capacidad para transmitir fuerza, autoridad y sofisticación. En esta oportunidad, la estructura de la chaqueta contrastó con la fluidez del vestido y terminó de construir la estética “soldier glam”.
La combinación entre ambas piezas equilibró sensualidad y carácter, al tiempo que propuso una alternativa para adaptar el vestido lencero a ocasiones nocturnas o a jornadas con temperaturas más frescas.

Maquillaje luminoso y accesorios brillantes
El equipo de belleza completó la propuesta con un recogido bajo y pulido, que despejó el rostro y mantuvo la atención sobre los detalles de la chaqueta. El peinado sumó sobriedad y acompañó la estética elegante del vestuario.
Para el maquillaje, Chaves eligió una piel luminosa y una paleta de tonos tierra cálidos, con un acabado natural que destacó sus facciones sin competir con el conjunto. Una gargantilla brillante aportó el toque final de glamour y reforzó el carácter nocturno de la propuesta.






