La moda y el arte se encontraron en el Malba de la mano de Pía Carregal, quien presentó “Morfogénesis”, su nueva colección, en el marco de la Semana de la Alta Costura (SAC), impulsada por Elina Costantini.
La propuesta estuvo integrada por 30 pasadas y tuvo como punto de partida el origen de las formas. Gasas, organzas de seda natural, brocados, terciopelos, tafetanes, tules, bordados y plumas fueron algunos de los materiales elegidos para construir prendas en las que el trabajo artesanal ocupó un lugar central.
La presentación tuvo además un contexto especial: coincidió con la llegada al museo de “Viva Frida”, la exposición dedicada a Frida Kahlo. La artista mexicana aparece como una referencia para Carregal no sólo por el color y la estética de su obra, sino especialmente por la fortaleza con la que construyó una identidad propia.

“Morfogénesis”: una colección que comienza sobre el maniquí
El nombre elegido para la colección remite al nacimiento y desarrollo de las formas y resume parte del proceso creativo de Carregal.
Los diseños parten de un boceto, pero terminan de definirse sobre el maniquí. Allí, las características de cada material determinan la caída, el movimiento y, finalmente, la silueta de las prendas.
Las gasas permitieron construir líneas más fluidas y orgánicas, mientras que géneros con mayor estructura, como las organzas, dieron lugar a volúmenes más escultóricos.
El proceso artesanal también fue protagonista. Los materiales fueron plisados, retorcidos y arrugados a mano para generar diferentes superficies y volúmenes.

Los colores de la naturaleza, lejos de los tonos neutros
La naturaleza atravesó también la elección cromática de “Morfogénesis”, aunque desde una perspectiva alejada de la clásica asociación con los tonos tierra.
Amarillos, rosas, verdes y turquesas aparecieron junto con chocolates y crudos para construir una paleta intensa y vital.
Carregal buscó trasladar a las prendas una naturaleza llena de matices y colores fuertes, con combinaciones capaces de potenciar las texturas y el movimiento de cada material.

Frida Kahlo, una inspiración que va más allá de la estética
El desfile se realizó en un momento particular para el Malba, en coincidencia con “Viva Frida”, la muestra dedicada a Frida Kahlo que llegó por primera vez a Sudamérica.
En el caso de Carregal, el vínculo con la artista mexicana pasa especialmente por su personalidad y por su capacidad para construir una voz propia.
Esa referencia también aparece en los colores y las texturas, pero reinterpretada dentro del universo creativo de la diseñadora argentina. Los crudos y rojos, los encajes y los terciopelos forman parte de ese diálogo entre la alta costura y el legado visual de Kahlo.

Pía Carregal y el encuentro entre sus dos pasiones
El escenario elegido tuvo además un significado personal para Carregal. Durante los últimos años, la diseñadora profundizó su relación con el arte mediante la pintura, el estudio y distintos talleres.
Ese recorrido terminó trasladándose también a su espacio creativo y encontró en el Malba un escenario particular: allí pudo reunir en una misma presentación la moda y el arte.

La colección se completó con casquetes realizados por Laura Noetinger, bolsos de terciopelo confeccionados en el taller de Carregal y zapatos de Claude Bernard especialmente creados para “Morfogénesis”.
El resultado fue una propuesta en la que la experimentación, la naturaleza y el oficio artesanal funcionaron como un mismo hilo conductor: prendas trabajadas a mano en las que los materiales y sus posibilidades determinaron las formas finales.








