-Desde tu mirada sociológica ¿Qué lectura hacés cuando se habla de cambios en los hábitos de consumo?
-Agradezco que el planeta no soporte más. Cambiar hábitos es incómodo, pero es necesario. Hoy preguntarte quién hizo tu ropa o de dónde viene lo que comés, es ese “qué puedo hacer yo por el mundo”. En los ‘50 no tenían idea que el plástico iba a ocupar los océanos, estaban más preocupados por hacer la vida más fácil y sí, nuestra vida es más “fácil” ¿pero a costa de qué? Necesitamos que la basura se vuelva materia prima, el futuro es de los que logren trabajar con esas posibles herramientas, que hay muchas.

-¿Cómo fue tu experiencia de generar ese cambio, de vestir marcas con las que adherís con su esencia y valores, más allá de las tendencias?
-Como todo lo que es tomar consciencia: con información. Me formé en un curso del Pacto Global Argentina en Líderes para el Cambio en el sector Moda, hace cuatro años. Una vez que te anoticiás que la sustentabilidad es un proceso continuo, que conlleva el uso de los recursos naturales, el trato y trabajo justo de los empleados y hasta los mensajes de las campañas, te das cuenta que hay mucho que se puede hacer con lo que hay aquí y ahora. La moda es una industria llena de sueños y posibilidades, pensar que podés cambiarle la vida a alguien comprándote un jean y apoyando la construcción de un laboratorio de tecnología en un bachillerato popular trans, eso es lo que yo llamo el calce ideal.

 

 

-¿Creés que este contexto favorecerá a que puedan ser más quienes apuesten por este camino?
-La conciencia es un punto de no retorno, ¡y en buena hora! En el momento en que dejás de comprar en una tienda de Fast Fashion porque te enterás que producen en condiciones de explotación, soltás la dinámica de comprar barato y para usarlo una sola vez. Ahí te conectás con comprarte prendas de calidad y hacés un upgrade en tu guardarropas. Cuando encontrás tu estilo y tus prendas amadas, te das cuenta que expresarte textilmente puede generar impacto positivo en tu comunidad o en alguna que lo necesite. Y te comprás una remera porque les da clases de costura a mujeres en situaciones de violencia y las capacita para tener su propio ingreso y las acompaña en su ser independientes y vivir sin violencia. La pandemia aceleró todo, las marcas del futuro no solo tratarán de minimizar su impacto ambiental positivo, sino que buscarán ser el medio para maximizar su impacto social positivo.

16 julio, 2020 | 16:14 hs. | Revista OCIO